Sin orgullo ni prejuicios

Estamos predispuestos a muchas cosas dese que nacemos. Nuestro ambiente nos moldea a medida que crecemos, y al final, somos hechos al molde de nuestro entorno. Que si aquí se come esto, que esto es mala educación, que así no se hacen las cosas, que hay que leer, que en esta casa no se insulta… todas esas frases nos quedan, y no me refiero a las frases de nuestras madres, sino, a las de quienes tienen el suficiente poder sobre nuestra infancia para cambiar nuestra percepción. A medida que nos empezamos a enfrascar en ese tipo de realidades puramente INVENTADAS por nuestro pensar amoldado, nacen los prejuicios.

Puede echarle la culpa a sus padres, a los vecinos, a sus tíos, tías, profesores de escuela, amigos, etc. Puede hacerlo porque en verdad es culpa de ellos. Nuestra mentecilla de bebé viene vacía, vacía de todo lo que tiene que ver con este mundo, y es a medida que crecemos que se va llenando. ¿Y quien la llena? pues sabrá usted.  Hay muchos, muchísimos prejuicios que son producto de nuestro propio entorno. Nos dejamos llevar por conceptos -en ocasiones- sin sentido y solo porque así se nos enseñaron las cosas.

En estos días me encontré con un programa de TV. El resumen del mismo era:

Vanidoso y ególatra, nuestro cerebro trata de convencerse siempre de la opción más cómoda, de la que concuerda mejor con su propia realidad. Por eso memoria e inconsciente se encargan de ajustar lo que no encaja, de cambiar lo que no gusta, de eliminar lo que duele y de ensalzar lo que agrada. De esos mismos mecanismos surge en los humanos la habilidad para caer fácilmente en estereotipos y prejuicios que, llevados al extremo, pueden conducir a tensiones y conflictos.

link del programa

Muchos de los mecanismos de los que hablan son básicamente -por decirlo así- afinados por lo que comentaba en un principio, el entorno. Como le enseñemos a nuestro cerebro a comportarse, así lo seguirá haciendo, es simple cuestión de practica. Hábitos, vicios, manías, fobias, etc. son producto de todo un proceso… simple y llanamente lo importante es saber que es lo que nos esta jodiendo la vida jaja

Esta bueno esto de la psicología y la neurociencia… muy buenos temas definitivamente. Gratuitamente recibo libros sobre dichos temas jaja

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15 pensamientos en “Sin orgullo ni prejuicios

  1. Creo que cuando ya vamos tomando conciencia de quienes somos y de qué hacemos en esta vida…somo nosotros mismos quienes aceptamos o rechazamos ser de una manera determinada…Un beso y feliz y soleado domingo aquí en Madrid

    • Claro Winnie ! llega un momento en el que tenemos la suficiente sabiduría para discernir entre lo que sí y lo que no, pero, ¿no crees que también estará ese discernimiento influido por prejuicios que hemos adquirido?… bueno aunque solo hablo por mi jaja

      Un abrazo y feliz tarde acá en Medellín 🙂

  2. Los prejuicios siempre son malos, pero tambien sirven de defensa a más dolor. Es medio contradictorio el eliminarlos por completo o mantenerlos, para mi, que tengo un prejuicio del mundo en general, prefiero -sobre este parámetro- dejar que cada persona arme un juicio, y luego yo veré como catalogarlo.

    Una palomita, una flor, un cachorrito.

    Sin mayor intervención del mundo que, en un pequeño porcentaje, detesto con sus prejuicios sin basamentos.

    Besitos amigo 🙂

    • Todos tenemos prejuicios, pero, no todos ellos son malos creo yo. Algunos si nos ayudan como defensa del dolor como dices, de hecho tengo uno que es grandísimo. Creo que lo imposible es evitar tenerlos y eliminarlos por completo. Podemos controlarles y apaciguarles pero no borrarles. Sin embargo no todos son malos, algunos nos ahorran tiempo y esfuerzos, esos van acompañados de la confianza que cada uno tiene por creer en alguien mas. Caer, levantarse y volver a caer, ese es el ciclo ¿no?. Cada caída nos beneficia y entre mas lo hagamos al final será mejor, habremos vivido lo que en principio deberíamos vivir. Yo también detesto parte del mundo con sus miles de prejuicios pero esa parte no la miro nunca, miro la parte que no detesto y en la que puedo estar…

      Me salió filosofal la respuesta jajaja
      Un abrazo Amiga una muy feliz semana para vos 🙂

  3. No puedo ver el link desde la oficina, vuelvo a verlo mas tarde. Y hablando de las creencias, que hacemos nuestras desde que tenemos capacidad para entender lo que escuchamos y vemos, es muy dificil correrse de ellas, las tenemos grabadas a fuego, y las creemos totalmente, por mas que racionalmente podamos pensar o desear que fuera de otra manera. Hay que trabajar mucho para poder dejarlas de lado y hacer, ser y actuar independientemente de ellas.
    Un beso

  4. Interesante tema, creo que vemos el mundo tal como somos. Muchas veces los prejuicios son sistemas de defensa ante las agresiones externas. El caso es que estén bien encauzados, y no impidan disfrutar de la vida.

    Uhm! Gracias por añadir mi humilde blog a tus enlaces. 🙂

    Un saludo. 😀

    • Hay que disfrutar de la vida… quitamos lo malo y dejamos lo bueno, pero, tener cuidado de cuando barremos lo malo jaja

      Bienvenida al blog y con gusto te añado !
      Un Saludo Corsaria!

    • Hola Marielaaa! bienvenida de vuelta por estos lares jeje

      Que razón tenés!!… así como nos educaron podemos reeducarnos nosotros mismos! al fin de cuentas es hecho por personas similares a nosotros, aunque si cambiásemos completamente entonces estaríamos perdidosss 😀

      Saludos Mariela feliz semana!

  5. En estos temas podemos perdernos dando vueltas en círculo. Llega un momento que cada cual elige sus esquemas de pensamiento (o así creo que debería ser), llámense prejuicios o “postjuicios” (jeje). En el mundo que habitamos el criterio propio es algo que escasea, pero aún hay mucha gente que se esfuerza en construirlo.

    Saludos 🙂

    • Sí, Ximo “ACAPU” (jeje)… los criterios se han vuelto colectivos y todas las sociedades tienden a crear barreras por eso mismo. Hay libre albedrío para elegir nuestros juicios pero siempre optamos por la salida mas fácil: el juicio de los demás.

      Un Saludo 😀

  6. Y estoy convencida de que es así, querido Paper. Somos animales de costumbre y si al momento de recibir un aprendizaje nuevo, este nos resultó cómodo, pues nos quedamos con eso.

    En mi caso personal, debo reconocer que vengo de una familia “normal”, pero he crecido con algunos prejuicios y una educación bastante formal.

    Con los años, me di cuenta que fui transformándome en un ser mucho más flexible. No fue un proceso rápido. Transcurrieron muchos años para ese cambio pero inconcientemente fui modificando algunas conductas muy estrictas por otras más informales.

    Estas últimas me sientan mucho mejor y aunque sigo considerándome educada, ya no conservo ese “acartonamiento” que tuve por años.

    Y la verdad, me siento mucho más feliz.

    Besos.

    • Que bueno Fabiannaaa!! Eso es lo que todos deberíamos buscar: que seamos felices. Mirar lo que nos lo impide y empezar a hacerlo a un lado… yo voy a intentar jejeje

      Un Saludo y feliz Domingo!

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